Hay vinos que nacen en un laboratorio y otros que nacen en la memoria. Muelle Oculto es de los segundos. Antes de ser una viña fue una amistad: la de Matías Pérez y Eduardo Villafranca, dos amigos que crecieron juntos en Matanzas, en la costa de la Región de O'Higgins, entre cerros, playas y rocas que parecían contar historias. De ese paisaje nació un proyecto enológico con una misión clara: representar su territorio con vinos de autor honestos, sin artificios y cargados de sentido.
El vino de la playa de Matanzas
Muelle Oculto se define como "el vino de la playa de Matanzas", y no es una frase de marketing: es una declaración de origen. Su primer vino fue un Carmenere Gran Reserva 2016, el punto de partida de una búsqueda que no se ha detenido. Lo que empezó pensado en Cabernet Sauvignon terminó rendido ante el Carmenere: "con el tiempo nos fuimos encantando con el Carmenere y su historia", cuenta Eduardo. Hoy esa cepa emblema de Chile es uno de los componentes principales de sus monovarietales y ensamblajes.
Terroir de costa y de valle
Sus uvas provienen de valles como Cachapoal, Rapel y Colchagua, pero el alma del proyecto mira al mar. Su Carmenere de Cachapoal se reconoce por un color carmín intenso, notas de rosas rojas, pimienta negra y casis, acidez jugosa y final persistente. Un vino frutoso e intenso, más amable que un Cabernet, elegante sin pesar.
Dos líneas: Gran Reserva y Santona
Con más de diez etiquetas, la viña ordenó su identidad en dos líneas. La Gran Reserva (Carmenere, Cabernet Sauvignon y, más recientemente, Syrah) apuesta por la fruta y la estructura. Y la línea premium Santona reúne sus ensamblajes de guarda. A ellas se suman Lagunillas y Centinela, dos vinos bautizados en honor a los cerros donde Matías y Eduardo crecieron.
Un "refresh" que rinde homenaje a la roca
En su etapa más reciente, Muelle Oculto renovó su imagen rindiendo homenaje a uno de los íconos naturales de Matanzas: la Roca Boca de los Lobos, símbolo de fortaleza frente al mar. Su Gran Reserva Syrah 2022, fermentado con levaduras nativas y criado doce meses en barrica de roble francés, es el 100% Syrah que soñaban desde el principio.
Muelle Oculto y Up to Wine: el mismo origen
Matías y Eduardo son también los dueños del Club Up to Wine. Por eso, cuando descubres un vino de Muelle Oculto estás entrando a la casa de dos amigos de Matanzas que decidieron compartir su forma de entender el vino chileno. Súmate al Club Up to Wine y recíbelos cada mes.